una de las primeras cosas lindas de vivir acá fue mi monoambiente de recién llegada. mansilla y jean jaures. hermosa esquina. bien ubicada. cero quilombo gracias a que los colectivos no pasan por ninguna de las dos calles. enfrente el bar arte sano, que sigue estando y en ese entonces, año 2001, estaba a la vanguardia de la quinoa. quizás lo que más me llamaba la atención era empezar a ver "famosos" desayunando ahí ya que a la vuelta queda radio mitre. magdalena (de la que me acuerdo su cara arrugadisima, andy kusnezof alto y canoso, y cada tanto un ricky martin para el que cortaban la calle y todo...
en ese departamento fui muy feliz. no eran mas de 30 m2. una cocinita separada, y un balcón por donde entraba una luz hermosa todo el día.
en esos poquitos metros pararon miles de personas. miles. perdí la cuenta. primos, amigos, amigos de amigos, amantes de amigos, amigos amantes, familiares, conocidos y amigos de conocidos. yo tenía mucho más buena onda que ahora obvio. era más joven y soltera y me parecía divertido y todo. hasta que claro, siempre pasa algo que te hace pensar que no. que mejor empezar con la selección de invitados porque algna vez las cosas se empiezan a pudrir. que no está bueno que te usen internet (caro pro entonces) y encima te rompan la tarjetita del modem de la toshiba que en la galería jardín ya salía casi 300 pesos.
eran épocas de mucha algarabía en muchos sentidos. vivir sola por primera vez en mi vida y encima en otra ciudad. todo pura emoción, conocer buenos aires de noche, de día, de fin de semana, empezar a sentir a tus amigos instalados acá como tu familia. ir a san telmo de turista, a plaza francia a escuchar al silvio trucho, a placita serrano en sus comienzos, al club 69, a podestá, a jobs. todo nuevo y todo lindo.
en ese depto entraba una cama de una plaza, una mesa con cuatro sillas, un televisor que un día se cayó y aplastó la videocassetera, una repisa con libros, una mesita de luz y un placard que por suerte me había dejado la dueña. yo vivía con mil trescientos pesos que para mi era lo mismo que ser millonaria. el alquiler inicial era de 300 + 33 de expensas. me alcanzaba para todo y sin pedir. compraba en el coto de la esquina y gastaba 60 pesos por semana en morfi. me sobraba para ropa, para ir al tigre a comprar canastos de mimbre y para viajar a rosario en el chevallier de 20 el tramo.
son números de mi primer economía familiar que tengo tan grabados como si fuera hoy. alcanzaba muy bien para recitales. divididos en Obras, en El Teatro, en la trastienda, manu chao, los fabulosos, willy crook, mimi maura, dancing mood, la fura, de la guarda... qué manera de salir.
pero lo que más más me acuerdo de ese depto es al pibe que se ponía en bolas en el balcón de enfrente, a casi 100 metros pero que se veía perfecto. el boludo llegaba a su casa tipo 20. prendía las luces, se ponía en bolas y se fumaba un pucho en el balcón. yo como un acto mecánico cerraba las cortinas y seguía mi vida normal. eso al principio. después ni la cerraba. convivía con el exhibicionista. cocinaba con el exhibicionista. se lo mostraba a los visitantes como una atracción más. el obelisco, el zoológico y ahí enfrente "el pajero del barrio". por ahí a la noche tarde me saludaba de lejos y yo creo que le levantaba la mano también en señal de "me chupa un huevo lo que hacés flaco". quién te ha visto y quien te ve. hoy ya hubiera movilizado al grupo halcón y seguramente hubiera hecho la denuncia en 30 comisarías.
no tenía miedo a nada. eso es lo más loco.