
bueno aquí estamos de vuelta. se terminó el tour que incluyó baires-rosario- bahía blanca-monte hermoso-bahía blanca-rosario. arribamos a la cuna de la bandera alrededor de las 5 de la tarde.
sin explayarme en la semana de mucha familia (y cuando digo mucha es mucha mucha) que incluyó visitas a la casa de hermano I, hermano II, tía I, tía II, tía III, tía IV, primas I y II, prima III, primo I, primo II voy a detenerme en los tres días que pasamos en el mar sólos los tres.
y acá es donde quiero extenderme a riesgo de sonar pedante.
el título gancho sería:
"Qué re contra garcha que es Monte Hermoso, but".
y paso a explicar. (y a partir de ahora sólo diré "monte" para referirme a montehermoso, ya que así es como lo nombran los bahienes casi casi desde la cuna. porque en bahía vos naces, aprendés a decir mamá, papá y después: monte)
monte es como funes para los rosarinos, no me sale un buen ejemplo para los porteños, pero podría ser, pilar supongo.
es como el patio de atrás. está cerca. se conocen todos. todos tienen un ranchito propio, o de algún familiar a donde acovacharse.
qué rosarino no posee un conocido, familiar, amigo con un terrenito, quinchito, casita, chalet, mansión en funes? nadie. todos fuimos, vamos y seguiremos yendo a funes para siempre.
bueno Monte es eso, pero con mar (nada más, y nada menos)
Monte tiene aguas vivas y viento.
es una ciudad vieja, antigua, como inmortalizada en los '70
negocios de barrio, construcciones feas, comida mala y todo carísimo, como si fuera Punta del Este.
pero claro. tiene algo más. porque sino no se explicaría tanta devoción, y tanta, pero tanta incondicionalidad.
monte es caminar con la mano levantada saludando. porque todos se conocen. se muestran, se espían, se miran, se encuentran, se ríen.
todos saben las rotaciones del viento y son expertos en aguas vivas, en agarrarlas de arriba, en saber de filamentos, de mareas y de remedios caseros para combatir las picaduras.
todos van en fila india los viernes y vuelven en fila india los domingos. o van en el día, entre semana, cuando pueden, pero todos van.
monte es una garcha, repito: las aguas vivas no te dejan meter al mar, pero, sin embargo, tiene ese no se qué que huele a la juventud de mi marido, a su infancia, a sus amigos, a su padre.tiene como una fragancia antigua pero agradable. es como asomarse a algo que es difícil de explicar, a una historia de otros, a un paisaje, a una idiosincracia distinta, puramente bahiense. tanto tiene, que las aguas vivas no son mas que un dato. como el clima. porque llueva o truene, a la playa se va igual.
monte es como un hechizo. y tiene algo más.
me dí cuenta en este viaje.
tiene algo que no sé que es, que sé que con el tiempo voy a desentrañar.
algo que te dice que vas a volver, sí o sí hasta que te mueras.